¿Qué aumentamos con la soja, testosterona o estrógenos?

Soja y disfuncion erectil
¿Podemos aumentar nuestro deseo sexual consumiendo soja?

¿Eres una de esas personas que consumen soja porque crees que la misma puede ayudar a tu salud general y a aumentar tu virilidad?

Siento decirte que si así es vas a tener muy difícil alcanzar dichos objetivos, por no decir que al contrario, lo que vas a conseguir es una disminución en tu salud general y mucho más aún en tu salud sexual.

¿Por qué? Pero si me han dicho que la soja es muy buena.

Hace muchos años uno de mis mejores amigos de la juventud comenzó una dieta vegetariana que era especialmente rica en soja. De hecho, la leche de soja parecía ser el alimento principal de dicha dieta.

Mi amigo se había caracterizado por llevar una vida más o menos normal hasta ese momento. Sin poder presumir de cuerpo, ya que el suyo tendía a tener un kilo de más pero sin estar obeso.

Con toda la propaganda que hay en el mundo sobre los beneficios de la soja, sobre todo proveniente de las multinacionales y de los movimientos “hippies” y “New Age” – cosa curiosa ésta, que dos grupos tan “antagónicos” estén de acuerdo en algo – no es de extrañar que este chico acabara creyendo que el mejor camino para alcanzar una plenitud en su salud pasaba por adoptar una dieta vegetariana con fuerte hincapié en la soja.

Pensaba que eliminando la leche, carne, huevos y la mantequilla iba a mejorar su salud de manera dramática.

Por lo tanto se embarcó en una dieta de innumerables cartones de leche de soja, margarina, proteínas de soja y todo tipo de productos “vegetales”, con la balanza inclinada claramente a los “productos industriales”.

Creo que en la última ocasión que tuve la oportunidad de hablar de manera normal con él, le comenté que no creía que consumir ese tipo de soja de manera tan masiva fuera buena idea, y que había leído casos de gente que había perdido su capacidad para tener erecciones además de fuertes descensos en la testosterona general, como era el caso de un chico diabético de 19 años que también desarrolló pérdida de líbido. Lo más destacado de su dieta era el consumo de leche de soja (1).

Mi amigo me escuchó amablemente pero supongo que sus fuentes fueron más fuertes que la que yo le propuse y decidió seguir con su dieta, confiando en su elección.

Bien, un año o dos más tarde, me enteré de que estaba siendo tratado por depresión y que había tenido unas recaídas bastante fuertes después de un empeoramiento radical en los últimos meses.

Desgraciadamente no tenía contacto con él pues vivía en otro sitio y no hablábamos por mensajería de manera continua. Una pena, porque me hubiera gustado alertarle en más ocasiones del error que estaba cometiendo con la soja y la dieta y más tarde con las “pastillas para la depresión “.

Así fue que la siguiente vez que lo vi estaba ya en un estado deplorable y se había atrincherado en la casa de su familia de una manera que ya era totalmente inservible para la sociedad. A esa altura no sé si siguió consumiendo esa dieta vegetariana – como antes – o al estar bajo recaudo de su madre ya estaba comiendo una dieta algo más normal. Lo que pasa es que a esas alturas, hubiera vuelto a su dieta normal o no, ya había caído en el monstruo de los antidepresivos, un mal tan dañino como la soja en sí.

Con el tiempo fue empeorando más y más, a pesar de que los psiquiatras le lanzaban todas las pastillas que tenían en su arsenal.

Evidentemente, esas pastillas no solo no funcionaron sino que hicieron que el hombre fuera a peor, hasta acabar en un estado de psicosis total, sin poder leer – su actividad favorita de antaño – o siquiera ver la televisión. Al parecer al intentar hacer alguna de esas actividades “unas voces” lo machacaban y tenía que parar de estimular a su cerebro.

Tampoco podía mantener una conversación por más de unos minutos sin que las paranoias le hicieran salir huyendo. Así fueron nuestras últimas conversaciones. Diez minutos más o menos normales y luego “asalto psíquico” más huida inmediata.

Como resultado de todo este proceso, además, acabó desarrollando ginecomastia y empeoró su estado físico engordando muchos kilos, a pesar no de comer demasiado.

En todo esto, ni está que decir que su vida sexual era, y es, totalmente cero.

Me da la sensación de que su nivel de testosterona no es muy alto.

En fin, ya vemos que el resultado de una dieta rica en soja moderna acabó en completo desastre.

En el fondo este caso de mi amigo venía a confirmar lo que había leído de otros casos de gente, sobre todo hombres, que habían perdido su virilidad después de un consumo masivo de la misma, y que desarrollaron cosas como ginecomastia (2) y obesidad.

¿Por qué es la soja tan popular hoy en día?

La soja es popular entre los veganos, vegetarianos y entre la gente que considera que las grasas saturadas son malas.

La soja nos da las proteínas de la leche menos ese “demonio” que es la grasa saturada, y además es vegetal. ¿Qué más podemos pedir?

Como hay un consenso en los ministerios de sanidad del mundo y los aparatos directivos de las multinacionales de alimentación y salud, de que las grasas saturadas son malas no es de extrañar que hayan explotado en popularidad los productos como la leche de soja o la leche con omega 3, por ejemplo.

Con semejante aparato de propaganda no es de extrañar que la soja y todos sus productos industriales se estén convirtiendo en los favoritos de mucha gente, aunque todavía hay resistencia a tomarla de manera masiva por todo el mundo; el consumo de cafés con leche es todavía muy superior, pero creo que es algo que tenderá a cambiar con el tiempo.

Si a esto le añadimos que las culturas tradicionales asiáticas son fuertes consumidoras de soja y tienen fama de sanas, entonces es normal que la gente crea que la soja es buena y por eso se lanzan a comprar cartones de leche de la misma como si compraran caramelos.

Además, no faltan estudios que dicen que la soja es buena para la “salud del corazón”, o “riesgo de cáncer de próstata” y otras cosas más, con lo que ya tenemos el mix perfecto para vender el producto a la población.

Soja fermentada y soja no fermentada

Uno de los puntos clave para apoyar el consumo de soja es que las sociedades asiáticas lo hacen desde antaño.

Por ejemplo, los habitantes de Okinawa son famosos por tener dietas casi vegetarianas, incluyendo la soja.

Lo que pasa es que el mito de que la soja se consumía mucho en esos países es exagerado pues lo más normal es que no se consumieran más de 10 gramos al día, que más bien era condimento para las comidas principales: arroz, batatas, vegetales, pescado, etcétera.

También hay que diferenciar entre la soja tradicional y la soja moderna.

La diferencia es como de la noche al día, por no decir que falta por ver si a lo mejor la soja sienta mejor a las razas asiáticas que a otras como las europeas o las africanas; pero esto lo vamos a obviar por ahora. Lo importante es saber que la soja tradicional era y es, en su mayoría, fermentada.

La fermentación no era porque sí o por capricho, sino que tenía sus funciones muy importantes, como: reducir los anti-nutrientes y los fitatos, los peores componentes de dicho alimento. Esto es similar a poner en remojo los granos y cocerlos por largo tiempo, entre otras cosas.

¿Por qué genera la soja impotencia masculina?

Consumir grandes cantidades de soja no fermentada, que es la “moderna”, tiene el problema de que añade a nuestra dieta cantidades industriales de isoflavonas, productos derivados de la soja con una capacidad estrogénica bastante fuerte.

Por ello no es difícil entender que cuando los hombres toman cantidades industriales de soja están destruyendo su testosterona y feminizándose (aumento de los estrógenos) (3).

El problema se acrecienta si tenemos en cuenta que la gran mayoría de soja moderna se produce de manera genéticamente modificada, con la cosa empeora bastante.

Lo realmente grave del asunto es que esta soja industrial genéticamente modificada está en la mayor parte de los alimentos del mundo.

Si te fijas verás que en los ingredientes de las comidas preparadas, latas de todo tipo, alimentos para bebé, y mucho más, está la “lecitina de soja”. Es decir, que sin darnos cuenta estamos consumiendo cantidades de este elemento casi de manera diaria, pues la mayoría de la población del Primer Mundo come algún tipo de alimento elaborado al día, como poco.

Si esto nos parece poco podemos recordar que la soja es antagonista del Zinc, ya que el ácido fítico de la misma se encarga de destruir el mineral sin piedad, así como también al calcio. Como deberías saber, el zinc es fundamental para la salud sexual del hombre. Una dieta que no tenga zinc hará que tarde o temprano desarrollemos disfunción eréctil. Una dieta que lo destruya, también.

Conclusión

Podría seguir hablando sobre casos de estudios que estén en contra y a favor de la soja, pero lo que creo que deberíamos tener en cuenta, por encima de todo, es el hecho de los casos que conocemos, como el que comenté.

¿Conoces a alguien que tome mucha leche de soja? ¿Cómo lo ves de salud?

El segundo tema importante es el hecho de que parece que esta soja moderna provoca muchos problemas para la salud y que haríamos mejor en dejarla de lado.

Por difícil que nos parezca, deberíamos buscar alimentos que no la incluyan en absoluto, aunque ello signifique que no podemos comprar muchos de nuestros alimentos preparados favoritos.

¿Quiere esto decir que no debamos consumir soja?

No, en absoluto.

Consumir soja en pequeñas cantidades, como alguna salsa para condimentar tu arroz y comida asiática de vez en cuando probablemente no provoque ningún problema.

Ni tampoco comer tofu de manera muy esporádica.

Ni mucho menos consumir soja fermentada y orgánica, aunque sea de manera habitual pero moderada.

Lo que no deberías hacer, por el bien de tu salud a largo plazo, es consumir “soja moderna” en cantidades significativas.

A pesar de los supuestos beneficios que el Sistema moderno dice que tiene, sería mejor no arriesgarse a tomar esa soja.

Por último, si eres un consumidor de soja habitual y has desarrollado disfunción eréctil, creo que deberías pensarlo dos veces el seguir tomándola. No obstante, es muy probable que haya muchas otras variables de por medio que también habría que corregir.

En mi caso, solo tengo que recordar a mi amigo para no querer consumir esa soja en absoluto.

Fuentes:

(1) Hypogonadism and erectile dysfunction associated with soy product consumption. Pubmed.

(2) An unusual case of gynecomastia associated with soy product consumption. Pubmed.

(3) The effects of soy and whey protein supplementation... Pubmed.

Deja un comentario