Curar la disfución eréctil psicológica

Impotencia sexual psicológica
Si tienes problemas de confianza difícilmente podrás tener una buena erección

La dolorosa disfunción eréctil psicológica

Una de los traumas más severos que pueden haber en los casos de impotencia sexual es cuando sospechamos que la misma tiene lugar por problemas psicológicos, de los cuales el mundo actual parece estar lleno.

Entonces si pensamos que nuestros problemas psicológicos son la causa de nuestra disfunción eréctil lo mas lógico es que pensemos que acudiendo a un psicólogo podamos eliminar dichos problemas.

Otro paso alternativo y que es tomado por no pocos es intentar acudir a un psiquiatra para que nos solucione el problema de ansiedad, depresión o similar.

Eso es lo lógico y normal.

Después de todo, los psiquiatras y los psicólogos son los expertos reconocidos por los Estados y el sistema, luego de haberse pasado muchos años estudiando en universidades que cuestan miles de millones de dólares o euros de mantener al año.

Hasta ahí todo bien.

El problema ocurre que en muchos casos, por no decir una cantidad muy significativa de los mismos, las visitas a los psicólogos o los psiquiatras no solucionan el problema.

Lo que es más, y sobre todo con los segundos, en muchos casos podemos ver que el problema no hace más que empeorar.

¿Cómo es eso posible?

¿Cómo podemos curar la ansiedad, que supuestamente era la causa de nuestra disfunción y al mismo tiempo tener incluso más problemas para tener una erección que antes?

Os voy a contar un caso personal para que entendáis el tema.

Hace años tuve un problema de ansiedad muy grande, un problema que me hacía pasar por un estado depresivo y de angustia que me afecto por unas semanas y no me dejaba estar en paz.

En aquel momento quise solucionarlo pensando que la ayuda de las autoridades y del sistema me sacaría del problema.

En ese momento acudí a mis padres y les conté el problema.

Mis padres tenían mucha experiencia con los médicos especialistas, sobre todo mi padre, un asiduo cliente de varios médicos especialistas de varias categorías.

Así era que mi padre tenía un arsenal de medicaciones enorme.

El creía que la cura venia por ahí.

Yo también.

No tenia motivo para creer que dichas curas podían ser nocivas.

Todo al contrario, se supone que las mismas están respaldadas por todo el peso del Estado, las universidades y las multinacionales multimillonarias.

Pues bien, fui a un especialista psiquiatra que conocía mi padre.

El mismo me mando dos pastillas, las cuales no recuerdo ahora.

Las empecé a tomar y efectivamente, el problema de ansiedad me lo curaron.

Es decir, en unos días ya me sentía más calmado pero todo no acabo ahí pues al mismo tiempo también me sentía menos vivo por decirlo de una manera.

Sentía como si mis sentidos se hubieran apagado así como las ganas de hacer cosas.

Aquí vino lo curioso, la cura para la ansiedad produjo que mi deseo sexual se fuera a cero.

Es decir, las pasillas del psiquiatra hicieron me crearon un problema de impotencia sexual absoluta.

Me asuste un poco porque veía que no tenía una erección ni siquiera tocándome el miembro, cosa nunca vista hasta ese día.

Cierto es que durante mis días de ansiedad no pensaba en sexo pero si que podía tener una erección sin problema.

Pero con la “cura” de la ansiedad note un cambio dramático en mi energía sexual.

Esta desapareció completamente y no se me levantaba ni viendo una película porno, algo que incluso intente ante tal estado de las cosas.

Mi pene estaba muerto.

Decidí que esa no podía ser la solución y casi de inmediato deje de tomar las dos pastillas.

Por suerte, el problema de ansiedad no volvió, pues en parte la misma venia por un problema personal y familiar que había mejorado bastante.

Unos días después de dejar de tomar las pastillas volví a tener erecciones de manera normal.

La típica erección matutina, el ponerme caliente al ver alguna mujer sexy y las cosas típicas en un varón joven.

Ahí entendí que las pastillas de los psiquiatras podían llegar a causar problemas gravísimos en la salud.

Pero, ¿Por qué iban a recetar una pastilla con unos efectos secundarios tan devastadores?

Y la impotencia sexual solo era uno visible.

A saber los efectos secundarios escondidos y no visibles que iban a causar esas pastillas a largo plazo.

Pues bien, este no es un caso aislado.

Os puedo asegurar que tomar pastillas de este tipo causa o empeora los casos de impotencia masculina en muchísimos casos que están documentados en multitud de foros en internet, ya sean en español u otros idiomas.

Por lo tanto aquí puedes ver que la cura de la ansiedad que proviene de los mayores expertos del sistema no cura la disfunción eréctil psicológica sino que la empeora.

¿Curioso verdad?

Disfunción eréctil psicología y los psicólogos

En el caso de los psicólogos, bueno, las cosas son mas ambiguas, porque en este caso no podemos tener un objeto para medir el problema de manera objetiva, como una pastilla recetada.

Los psicólogos no pueden recetar estas pastillas de las farmacéuticas.

Lo que ellos te proveen es una psicoterapia o psicoanálisis.

En estos casos el ratio de “cura” de la impotencia sexual psicológica no es muy alto que digamos.

Después de todo, es difícil que un problema fisiológico pueda solucionarse con unas palabras con alguien que te “escuche”.

Puede haber algunos casos de personas a las que les ayude el tener alguien con el que desahogarse pero en general no es una cura efectiva ni milagrosa.

Es más, os voy a comentar el problema de la psicología en el caso de la impotencia sexual

Impotencia sexual psicológica

La mayor parte de los casos de impotencia sexual psicológica vienen de un problema previo que no es otro que la impotencia sexual fisiológica.

Podemos buscarle la excusa que queramos y darle mil nombres o culpar al Pato Donald o al Tío Gilito, pero en realidad el problema tiene una raíz bastante más compleja que unos problemas “psicológicos”.

Los problemas psicológicos de disfunción eréctil en la mayoría de los casos consecuencia de experiencias horrorosas anteriores de fallo en la erección.

Esto lo vemos en un ejemplo.

Imagina que has quedado con una mujer y una vez en la cama ves que no se te levanta por mucho que te bese y te estimule.

Supón que eres un hombre de 20 años, pues bien te puedo asegurar que no deberías tener ningún tipo de problema para tener una erección, al menos no en un estado normal de las cosas.

Bastaría con besarla o tocarla un poco y uno tendría que estar con una erección como un burro.

Los hombres jóvenes no deberían tener problemas de disfunción eréctil en un estado normal de las cosas.

Es algo que ni deberíamos pensar, algo tan natural como el comer.

El problema es cuando la cosa falla.

Entonces acabamos destrozados emocionalmente.

Como hombres nos sentimos como un eunuco.

Cuando vuelves a quedar con otra o la misma mujer para el acto ya tienes un problema que vienes arrastrando de la anterior ocasión.

Aquí ya vienes con la idea de que puedes fallar y te creas un complejo de disfunción eréctil psicológica.

El hecho, el verdadero hecho, es que la disfunción eréctil te vino por un problema corporal muy serio que afecta a muchos hombres hoy en día.

Un problema corporal de salud integral que afecta  a nuestro sistema nervioso en general y que hace que tengamos nuestra parte del cerebro dedicada al placer sexual bastante jodido.

De ahí a hacerse películas sobre impotencia sexual psicológica no hay sino un pequeño paso.

Cura de la impotencia sexual psicológica

Supón que decides no ir al psiquiatra sino a otro médico para atajar el problema de raíz.

Es posible que no tengas ansiedad o depresión, sino que la “misma” solo te venga cuando vas a tener el acto.

Por lo tanto, lo típico en este caso ha de ser acudir a algún médico especialista que te mande las típicas pastillas viagra, cialis o por el estilo.

En este caso puede ser que tengamos éxito en bastantes casos y puedas tener una erección en los casos donde antes estabas fallando.

Pero aquí podemos ver que lo que estamos es estimulando la erección de una manera bastante bruta.

¿No se supone que una causa psicológica se debería curar con una cura del mismo tipo?

Evidentemente la viagra no es una solución psicológica.

Esto nos dice que quizá el problema no fuera del todo psicológico, sino algo más profundo que eso.

Pues bien, aquí viene el problema del asunto, el cual está relacionado con lo que conté antes del psiquiatra de la ansiedad.

El mismo radica en que la cura que podemos tener por la viagra nos puede bien estar causando otros problemas secundarios invisibles al igual que en el caso de las pastillas de la ansiedad.

En este caso puedes que no los veas.

Lo peligroso del tema es que una vez que ves que el sistema falla de manera tan grave en un tratamiento contra la ansiedad, mandándote una cura que destroza otras partes de tu cuerpo, ¿Qué nos hace pensar que no están fallando también en el caso del tratamiento con las viagras y ese tipo de cosas?

¿Podemos confiar en esos remedios del sistema como inocuos?

Me da la sensación de que no.

Lo bueno es que por fortuna hay cosas que podemos hacer por nuestra cuenta sin que sean demasiado caras y que pueden ayudar a curar estos problemas de disfunción eréctil a largo plazo, ya sean de índole psicológica o no.

Evidentemente, esos remedios para curar la disfunción eréctil son lo que podríamos decir, naturales.

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